lunes, 23 de abril de 2012

Vivir a bocajarro...

Llegó un abril de hace casi veinte años y me puso una pistola en la sien.
De aquella ruleta rusa, entre un tal Hodgkin y yo, resultó un año de hospitales y terapias, de límites de la vida, de dolores, cicatrices y quemaduras radiactivas...pero gané, la pistola no disparó.
Aquel octubre me dieron el visto bueno para seguir con mi vida...y se abrió la veda del ritmo trepidante. De repente enamorarme era un tsunami de hormonas, emociones y prisa que me llevaba a cualquier lugar y a cualquier precio, tan intensas las ganas que me loqueaban las fuerzas.
Los límites de casi todo se extinguieron por falta de mi fe en ellos y no hubo noches, ni días, tan sólo un continuo guirar de las agujas del reloj acelaradas, incesantes, amenazantes, crueles...No supe de mesuras ni en el miedo, ni en el goce, tanatos y eros, todo en el extremo en el que reconocer que yo no podía con todo, era una ignominia impronunciable. Una locura de extremos, de enfrentamientos imprudentes, de no medir y dejarme el alma a retazos en las ciudades en las que amé...a veces en más de una a la vez.
Sentir que lo inexpugnable de mi vorágine se caía a cachos fue cuestión de unos años, fue mi pierna izquierda la que quería frenar, y de vez en cuando me paseaba por un quirófano para recordarme lo frágil de la vida...pero yo no la entendía, creía que me hablaba de no perder el tiempo, pero ¿qué es ganar o perder tiempo? No me enteré hasta que un día se fue y con ella se llevó el ritmo trepidante, el reto continuo, el ritmo vertiginoso y hasta a mi pareja, y con ella la poca estabilidad que logré después de todos esos años de viajar en trenes de alta velocidad emocional.
Así que un día me bajé del minutero para que el ritmo lo marcaran las fuerzas, cada día menos contracorriente y un poco más consciente, eso sí: atenta a las señales para no estamparme contra mí misma de nuevo. No, no es fácil ¿qué hago con toda la adrenalina y toda la energía que mi cuerpo acostumbraba a segregar? Dosificarme para que me dure. Ni pizca de fácil...ni pizca.
Pero mi propósito de enmienda es tan fuerte (¡es que me juego la vida, oiga!) ...
que hasta cuando me asalta la primavera intento respirar y pararme al sol, para que la vida me lata con menos prisa que las ganas;
que me aguanto cuando mi voz quiere tequila y, para callarla, recreo en la memoria aquellas noches ilimitadas en todas sus dimensiones, pero sobretodo aquellos bajones infames que me ataban a la tristeza durante días;
que me ato simbolicamente las manos atrás cuando de un guantazo (y cinismo me ha sobrado siempre para hacerlo sin usar las manos) tumbaría a quien me sonríe "creyéndose"  que ocupa mi lugar (como si eso fuese tan fácil);
que me freno en seco para no conducir sin rumbo y me planifico las salidas para saber que me esperan para acompañarme en mi caminar;
que mis discos de terapia sirven más para acariciar que para dar saltos por encima de las ventanillas del coche y del alma;
que las ternuras son un regalo gratuito, generoso y placentero que no necesitan de aprobaciones sociales, ni de exhibiciones, ni tan siquiera de compromisos más allá que los que dicte la piel y el momento...
He vivido tan a bocajarro tanto tiempo que ahora me sorprende leerme, escucharme, mirarme y verme moderada...me sorprenden los días en los que la intensidad camina de dentro a fuera, y no al contrario. Es por eso que escribo, escribo, escribo lo que sea, porque así me acuerdo de donde estoy y donde estuve, de mis cielos y mis infiernos...y justo entonces decido quedarme en la tierra, aquí, ahora...
Y en ese camino me acompañan amigos y quereres, unos escépticos y otros confiados. Pero hay días, como hoy, en que los echo de menos a todos y cada uno para que me recuerden al oído que ya no, que ya no toca, ni me merece la pena, vivir a bocajarro.

15 comentarios:

  1. Cuántas emociones me desata leerte.Esto que has hecho, dejar de vivir a bocajarro, para pasar a la mesura, es lo que Mario Alonso Puig llama "reinventarse".
    Por otro lado el tema de las señales es complicado, cuándo te estaban diciendo "para", podía parecer que decían "corre".Pero tú supiste, enhorabuena.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, muchas gracias, me encantaría saber quien eres. Muak

      Eliminar
  2. Que alegría me da leerte esto, de verdad...
    Mazes

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Mazes, todo esto sin tí habría sido mu complicao...sé que te alegras de verdad, te alegras en vertical...Muak

      Eliminar
  3. Querida Norah, con lo que cuentas, cómo lo cuentas, y lo que transmites, me has dejado "desarmada", así que permíteme seguir haciendo un juego de palabras con el título de tu texto.
    Has vivido a bocajarro, porque ante un hecho así, no cabe más que beberse la vida a chorros, a morro, sin miedo a atragantarse. Disparar a bocajarro es disparar con un arma de fuego, desde muy cerca del objetivo, y cuando utilizamos la expresión "me lo preguntó a bocajarro", significa eso, de improviso y sin opción a réplica... Cuando alguien dispara a bocajarro no pide a su víctima que diga su última palabra, y el disparo de ese tal Hodgkin, era a quemarropa, y además sin silenciador.
    Así, que regodéate en tu victoria, porque el Sherif,(el destino, o quien tú quieras que sea, que pa eso has salido victoriosa)ha pegado por toda la ciudad una foto con el careto del Hodgkin, debajo de una letras grandes y en negritas WANTED, porque todavía no entiende cómo pudo errar el tiro.
    Así que enfunda tu arma, porque esa ciudad desierta en la que el Hodgkin te hizo la emboscada, ya no existe. Ni la cantina, ni el saloon, ni el arbol solitario del ahorcado.
    Y yo te susurro, no, no vale la pena seguir viviendo a bocajarro, ahora te toca, porque te lo mereces, vivir bocarriba y escuchar crecer la hierba.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, muchas gracias, me encantaría saber quien eres. Muak

      Eliminar
    2. Te suena de algo TELMA?

      Eliminar
  4. me suena, me suena y me encanta encontrarte aqui....muak

    ResponderEliminar
  5. Me encanta. Hasta una lagrimilla vasca me h a salío. Guapa!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tú si que me emocionas...te abrazo fuerte, amiga.

      Eliminar
  6. ¡Presente!...¡Y lo bonico de mirar por la ventana y oir..."el silencio"!No es interesante llegar, importa el camino. Un abrazo linda.
    Isamar

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ay Isamar ¡qué dificil controlar esto, con lo que me ha gustao un tsunami!. Te quiero, amiga

      Eliminar
  7. Aunque soy de los que opinan que los vídeos afean los blogs, ánimo y a no dejar de escribir.

    ResponderEliminar
  8. Nora, echo de menos tus plas, werbeeeeeeeeee. Bsos Telma

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Volveré Telma, volveré...cuando tenga algo que decir, lo diré. Muak

      Eliminar