martes, 17 de febrero de 2015

Glamour natural


A estas alturas de la película una que ya ha vivido tantas elecciones, tantos programas electorales y tanta cosmética electoral (otra vez han levantado las aceras de mi barrio esta semana, anda que...), a lo que iba que a estas alturas las ilusiones no me las contamina ya ningún medio acreditado, porque son tan frágiles que no las expongo a semejante patio de estupideces. Aunque es verdad que los ataques salvajes me dan que pensar que "como la mejor defensa es un buen ataque", le tiramos piedras a cualquiera que nos ponga en evidencia la zona de confort tan cruel en la que nos instalaron casi sin darnos cuenta. Pero es que realmente me da igual, me parece un juego en el que el resultado se verá con el tiempo... y por tanto me quedo con detalles nimios que me alegran una miaja la vida ante tanta insidia carroñera.
Y hay un detalle que no se me pasa por alto: el ministro de finanzas griego. Míralo despacio. Así sin corbata, con su mirada profunda, su formación académica como tiene que ser y su valentía para sacar pecho...pero sobretodo su glamour natural para salir en las fotos que dan ganas de ...votarlo...incluso a mí.

Y es que, aunque las comparaciones no son buena idea, si una mira al panorama patrio se le cae el alma a los pies ante la imagen de su homólogo español (no quiero citar al Señor Burns de Los Simpson, no quiero pero se me ha escapado) ¿Qué que no? Ni entro en programas electorales, ni en ideas, ni en compasión, ni en la mirada al pueblo...no, ni eso, ahí acabaríamos llorando cual tragedia griega. Me quedo con lo más frívolo: la imagen. Hay gente que posee un glamour natural para venir a hacer lo que hacen, que se ponen la mano en la cara y te dan ganas de escuchar y hay otras que de tanto ponerse una máscara tras otra ya no sabes, ni saben, quienes son... y claro la credibilidad que ofrecen es minúscula. Será que como está recién estrenado en estos lares políticos aun no peca de esa dolencia, pero ¡qué ministro!

No es sólo en política, he observado que cuando alguien se dedica a lo que de verdad ha venido a hacer  se embellece, será porque lo hace con amor...al menos al principio...y le sale un glamour natural que hace más fácil la vida...¿o será que este señor me está llevando por el mal camino? ¡Bendito glamour de encontrar cada uno el suyo! El camino digo... y si está basado en la experiencia, en la diversidad, en la capacidad de cambio y en el disfrute sin prejuicios...mucho mejor.

2 comentarios:

  1. Hasta para arruinar países hay que tener glamour

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