viernes, 15 de junio de 2012

Lleno...vacío...

Pasamos la vida llenando y vaciando un amplio abanico de cajones que configuran nuestro propia tiendecita de recursos. 
Nos llenamos de libros...y un día se nos olvida que los leímos y lo que nos dijeron, así que la mala memoria nos regala la posibilidad de disfrutarlos de nuevo. 
Nos llenamos de imágenes, de películas y de músicas con las que al toparnos de nuevo, años más tarde, encontramos una parte de nosotros que se perdió en el camino y nos encuentra de nuevo. 
Nos llenamos de viajes que en el repaso subjetivo de nuestros recuerdos pierden color, pero ganan en esencia al revisar fotos antiguas.
Nos llenamos de palabras, unas más sabias que otras, unas más dolorosas que otras...y con ellas de emociones que nos enmarcan en quiénes somos...por suerte tenemos la opción de olvidar las que ya no sirven, las que cayeron en desuso o las que poco aportan a que nuestra cabecita esté sana o feliz. 
Nos llenamos de amores que un día pierden la intensidad inicial y que no siempre somos capaces de reconducir a otro escenario menos pasional y más sostenible.
Nos llenamos de conocidos, amigos, quereres...y un día no están...
Pero para que no cese ese círculo es necesario tener un espacio infinito en la vida, en la cabeza y en el corazón, de otra manera se haría imposible tener hueco para tanto por vivir, aprender y amar...o eso, o el reciclaje natural en el que olvidamos, cambiamos o nos alejamos...No sé yo si se puede acoger tanto, pero sé que hay que hacer hueco para seguir avanzando, es por eso que a veces se hace necesaria una criba vital, limpiar la casa de enseres viejos para que entren nuevos...¿y con las personas que hay en nuestra vida? No hay que hacer nada...nada: se quedan el tiempo que quieren estar, nos enseñan lo que han venido a enseñarnos, aparecen y desaparecen en recodos y vericuetos, dan lo que creen oportuno...y no, no hay que forzar la máquina (mira que me ha costado entender esto), hay que permitir que fluyan esos quereres desde la generosidad de dar lo máximo que se pueda ¡pero no más!
Algo así como dejar la puerta abierta para que entren y salgan, sin presión...sin miedo...porque sólo así quien se queda, se queda para dar lo mejor de sí, para aportar con amor y buen rollo...mejor así, mucho mejor que se quede sólo quien se quiera quedar, sin autoengaño, ni exigencia...no creo que pueda ser de otra manera, y lo demás carece de honestidad y se llena de burdas excusas e innumerables malentendidos provocados para no asumir que ya no, que ya no se tienen ganas de estar...pues eso ¡que se queden sólo quiénes se quieran quedar!


No hay comentarios:

Publicar un comentario